Reseña - The Irishman


País: Estados Unidos
Director: Martin Scorsese
Elenco: Robert De Niro, Joe Pesci, Al Pacino

Sinopsis: Frank Sheeran, un antiguo sicario para la mafia siciliana en Estados Unidos y veterano de guerra, rememora, en un asilo de ancianos, su vida; los hechos que definieron su carrera criminal, la relación con su familia y compañeros de trabajo, y, en particular, el rol que ocupó en la desaparición de su viejo amigo y líder sindical Jimmy Hoffa.
Llega un momento en la vida cuando te detienes y piensas en la persona que eras hace unos años y en la que eres ahora. Te das cuenta que algunas cosas cambiaron y otras no. Te arrepientes de cosas que hiciste –o que no hiciste– y añoras todo lo bueno que tuviste sin saber muy bien qué tienes en este momento.
Esa es la reflexión que Martin Scorsese parece hacer en The Irishman, su más reciente película y el cierre de un ciclo de filmes, entre los que se cuentan Goodfellas (1990) y Casino (1995), que tienen a la mafia italoamericana como protagonista.


A lo largo de tres horas y medias, Scorsese construye, con la paciencia del mar, la historia de una vida; la de Frank Sheeran –Robert De Niro en su mejor papel en los últimos 20 años–, un matón irlandés de poca monta que encuentra en la red criminal de Filadelfia que dirige Russell Bufalino –memorable Joe Pesci–  y en el corrupto sindicato de camioneros de Jimmy Hoffa –brutal Al Pacino– la oportunidad perfecta para cambiar su vida y alcanzar lo que todos anhelamos; la posteridad. Ése anhelo pondrá en muchas ocasiones a Sheeran entre la espada y la pared cuando tenga que tomar decisiones que cuestionen su moralidad y lealtad en un mundo donde esos dos aspectos escasean de por sí.
El director, desde la mirada de su protagonista, contempla a Hoffa, a Buffalino y al país que estos construyeron. Pero, muy como Sheeran dentro del impecable guión adaptado de Steven Zaillan, Scorsese se contempla a sí mismo y a sus más de 50 años de carrera, introduciendo guiños y homenajes a buena parte de sus obras que van desde Mean Streets (1973) y Taxi Driver (1976) hasta The Wolf of Wall Street (2013) y Silence (2016).  Toda la película se siente como una despedida; como si a sus 77 años, Marty estuviera cerrando por fin una etapa de su vida y de su carrera, si es que todavía existiese una diferenciación entre una y otra. Es esa misma introspección lo que convierte a The Irishman en una de las obras más emotivas de su director y en un estudio de personajes que tenía rato que no le veíamos.


Llama la atención que la cinta esté casi desprovista de violencia gráfica, siendo Scorsese uno de los maestros en estilizarla, y esto parece obedecer a la misma solemnidad con la que se quiere retratar a los personajes. Es decir, no idealizarlos a través de la agresión, ala John Wick. Si vamos a empatizar con ellos es por la bondad oculta en su amistad,  por su deseo de redención ante la mirada femenina, por su pavor al olvido y por las extraordinarias actuaciones de sus intérpretes. Eso sí, El Irlandés nunca nos dejará olvidar que a quienes tenemos en frente son criminales, muy parecidos a nosotros en muchos aspectos ciertamente, pero criminales al fin y al cabo. Es justo aquí donde el personaje de Anna Paquin, Peggy, la hija de Sheeran, se transforma en el de mayor importancia.
Colores que cambian según la etapa de existencia del protagonista y un montaje depurado son algunos de los elementos técnicos que componen The Irishman; un epílogo brillante de las historias de la mafia que nos ha venido contando Scorsese durante décadas, cuyo único defecto sería la falta de un ritmo de mayor dinamismo. Pero más allá de eso, la película es la crónica de lo efímero de la fama y de una vida –la de Sheeran, la del director, la tuya o la mía que al no encontrarse anclada a aquellos en quienes de verdad importa que se quede anclada, termina significando, simple y sencillamente, nada


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Disponible en Netflix


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